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jueves, 21 de marzo de 2013

PROFECÍAS DE JESÚS A MARÍA VALTORTA SOBRE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS


PROFECÍAS DE JESÚS SOBRE
“LOS ÚLTIMOS TIEMPOS, LA IGLESIA Y EL MUNDO”
DICTADOS Y REVELADOS A MARÍA VALTORTA, EN LOS CUADERNOS DE 1943

Dice Jesús:
Cuando llegue el tiempo, muchas estrellas serán arrastradas por los lazos de Lucifer, quien para vencer tiene necesidad de disminuir las luces a las almas.
Esto podrá suceder porque no sólo los laicos, sino también los eclesiásticos han perdido, y pierden cada vez más, la firmeza de fe; de caridad, de fortaleza, de pureza, y de desapego de las seducciones del mundo, que son virtudes necesarias para permanecer en la órbita de la luz de Dios.

¿Comprendéis quiénes son las estrellas de las cuales hablo?

Son aquellos que Yo he definido como la sal de la tierra y luz del mundo: mis ministros.

Es propósito de la aguda malicia de Satanás apagar, arrastrándolas, a éstas luminarias que son luces reflejantes de mi Luz hacia las multitudes. Si con tanta luz que la Iglesia sacerdotal todavía emana, las almas se hunden cada vez más en las tinieblas, es lógico que las tinieblas abrumarán a la gente cuando muchas estrellas se apaguen en mi cielo.

Satanás lo sabe y siembra sus semillas para preparar la debilidad del sacerdocio, a fin de poder hacerlo caer fácilmente en pecado, no tanto de sensualidad como de pensamiento.

En el caos mental, será para él fácil provocar el caos espiritual. En el caos espiritual, los débiles, delante de los desbordamientos de las persecuciones, cometerán el pecado de cobardía, renegando de la fe.

La Iglesia no morirá porque Yo estaré con ella; pero conocerá horas de tinieblas y horror semejantes a las de mi Pasión, multiplicadas en el tiempo porque así debe ser.

La Iglesia debe sufrir como sufrió su Creador, antes de morir para resucitar eternamente.

La Iglesia debe sufrir más prolongadamente porque la Iglesia no es, en sus miembros, perfecta como su Creador, y si Yo sufrí unas horas, ella debe sufrir semanas y semanas de horas.

Así como surgió perseguida y alimentada de poder sobrenatural en los primeros tiempos y en sus mejores hijos; así, igualmente, le sucederá cuando vengan los últimos tiempos; en los cuales ella existirá, subsistirá, resistirá a la marea satánica y a las batallas del Anticristo con sus mejores hijos. Selección dolorosa, pero justa.

Es lógico que en un mundo en el cual tantas luces espirituales se apaguen se instaure, claramente, el breve pero tremendo reino del Anticristo, generado por Satanás.

Así como Cristo fue engendrado por el Padre. Cristo Hijo del Padre, generado por el Amor con la Pureza. El Anticristo, hijo de Satanás, será generado por el odio con la triple impureza.

Como olivas entre las piedras del molino, los hijos de Cristo serán perseguidos, exprimidos, triturados por la Bestia voraz. Pero no tragados, porque la Sangre no permitirá que sean corroídos en el espíritu.

Como los primeros cristianos, los últimos serán segados como manojos de espigas en la extrema persecución y la tierra beberá su sangre. Pero bienaventurados eternamente por su perseverancia los que mueran fieles al Señor.


23- julio-43, página 260.


Dice Jesús:

Si se observa bien lo que sucede desde hace algún tiempo, especialmente desde el inicio de este siglo que precede al segundo milenio, se puede llegar a pensar que los siete sellos han sido abiertos.

Nunca como ahora, Yo estoy obrando para regresar entre vosotros con mi Palabra a reunir los grupos de mis elegidos para iniciar, con ellos y con mis ángeles, la batalla contra las fuerzas ocultas que trabajan para agrandar las puertas del abismo y arrojar por ellas a la humanidad.

Guerra, hambre, epidemias, instrumentos de homicidio bélico, ―que son mayores que las bestias feroces mencionadas por el Predilecto―, terremotos, señales en el cielo, erupciones de las entrañas del suelo y llamadas milagrosas a caminos místicos de almas humildes movidas por el Amor, persecuciones contra mis seguidores, elevación de almas y degradación de cuerpos, nada falta en las señales por las cuales puede pareceros próximo del momento de mi Ira y de mi Justicia.

En el horror que percibís, exclamáis: "El tiempo ha llegado, más tremendo que esto no puede ser!". Y clamáis fuertemente para que esto termine. Los culpables claman burlándose y maldiciendo como siempre; los buenos claman porque no pueden ver que el Mal triunfe sobre el Bien.

¡Tened paz, mis elegidos! Un poco más y Llegaré. La suma de sacrificio necesaria para justificar la creación del hombre y el Sacrificio del Hijo de Dios no está todavía completa. Todavía no ha terminado el reagrupamiento de mis ejércitos, y los ángeles de la Señal no han puesto todavía el sello glorioso sobre todas las frentes de los que han merecido ser elegidos a la gloria.

La infamia de la tierra es tal que su humo, poco distinto al que brota de la morada de Satanás, sube hasta los pies del trono de Dios con furia sacrílega. Antes de la aparición de mi Gloria es necesario que oriente y occidente sean purificados para ser dignos de presentarse ante mi Rostro.

Las plegarias y los sufrimientos de mis santos, de los amados de mi Corazón, de los ya señalados con mi Señal: la Cruz bendita, antes que los ángeles de la Señal los hayan marcado, serán el incienso que purifica y aceite que consagra el grande e ilimitado altar donde la última Misa será celebrada por Mí, Pontífice eterno; y el altar será compartido con todos los santos que el cielo y la tierra tendrán en aquella hora.

Es sobre la tierra que la señal se graba, y es vuestra voluntad que la graba. Después los ángeles la llenan de un oro incandescente que no desaparece, que hace resplandecer como sol vuestra frente en mi Paraíso.

Grande es el horror de ahora, amados míos, pero ¡cuánto, cuánto todavía ha de aumentar para ser el Horror de los últimos tiempos! Si os parece que ajenjo se ha mezclado al pan, al vino, al sueño del hombre, mucho, mucho, mucho más ajenjo debe todavía caer sobre vuestras aguas, sobre vuestras mesas, sobre vuestros lechos antes de que hayáis alcanzado la amargura total, que será la compañera de los últimos días de esta raza creada por el Amor, salvada por el Amor y que se ha vendido al Odio.

Si Caín anduvo errante por la tierra por haber derramado una sangre inocente, pero siempre sangre contaminada con la culpa de origen, y no encontró quien le quitase el tormento del recuerdo, y procreó en la amargura, vivió en la amargura y en la amargura murió, porque la señal de Dios estaba sobre él para su castigo, ¿qué no debe sufrir la raza del hombre que mató de hecho y mata, con el deseo, la Sangre inocentísima que lo ha salvado?

Por esto, concluid que éstos son avances, pero no es todavía la hora.

Están ya los precursores de aquel que he dicho que puede llamarse: "Negación", "Mal hecho carne", "Horror", "Sacrilegio", "Hijo de Satanás", "Venganza", "Destrucción", y podría continuar dándole nombres claramente indicativos. Pero él no existe todavía.

Será una persona muy en alto, en alto como un astro. No un astro humano que brille en un cielo humano, sino un astro de una esfera sobrenatural, el cual, cediendo al halago del Enemigo, conocerá la soberbia después de la humildad, el ateísmo después de la fe, la lujuria después de la castidad, el hambre de oro después de la evangélica pobreza, la sed de los honores, después de una vida escondida.

Será menos pavoroso ver caer una estrella del firmamento, que ver precipitarse en los lazos de Satanás esta criatura ya elegida, la cual de su padre de elección copiará el pecado. Lucifer, por soberbia, se convirtió en el Maldito, el Oscuro. El Anticristo, por soberbia de una hora, se convertirá en el maldito y el oscuro después de haber sido un astro de mi ejército...

Los cielos se sacudirán con un estremecimiento de horror y hará temblar las columnas de mi Iglesia en el espanto que ocasionará el derrumbe de esta criatura, que como premio de su abjuración obtendrá la ayuda completa de Satanás, el cual le dará las llaves del pozo del abismo para que lo abra. Pero lo abrirá del todo para que salgan los instrumentos de horror, que en los milenios Satanás ha fabricado para llevar a los hombres a la total desesperación, de manera que ellos mismos invoquen como rey a Satanás, y corran en seguimiento del Anticristo, el único que podrá abrir las puertas del abismo para hacer salir al Rey del abismo, así como Cristo ha abierto las puertas del Cielo para hacer salir la gracia y el perdón, que hacen a los hombres semejantes a Dios y reyes de un Reino eterno en el cual el Rey de reyes soy Yo.

Como el Padre me ha dado a Mí todo poder, así Satanás dará a él todo poder, especialmente el poder de seducción, para arrastrar en su seguimiento a los débiles y a los quemados por las fiebres de las ambiciones como lo es él mismo, su guía. Pero en su desenfrenada ambición considerará todavía muy escasas las ayudas sobrenaturales de Satanás y buscará otras ayudas con los enemigos de Cristo, los cuales, en su lujuria con el mal, lo ayudarán y se empeñarán en crear armas cada vez más mortíferas, para sembrar desesperación en las gentes hasta que Dios diga su "Basta" y los pulverice con el resplandor de su presencia. (Derrota del Anticristo, pero no Juicio Universal).

No por sed buena y por deseo honrado de poner freno al mal imperante, sino más bien por curiosidad inútil, mucho, demasiado se ha especulado, en los siglos, sobre lo que Juan dice en el capítulo 10 del Apocalipsis. Pero entiende María, que Yo permito que se sepa lo que puede ser útil saber y oculto lo que encuentro conveniente que no sepáis.

Sois demasiado débiles, pobres hijos míos, para conocer el nombre de honor de los "siete truenos" apocalípticos. Mi ángel le dijo a Juan: "Sella lo que han dicho los siete truenos y no lo escribas": Juan no lo ha escrito y Yo no lo diré. Yo digo que lo que está sellado no es todavía la hora de que se abra.

Por lo demás a vosotros no os toca probar ese horror y por eso... No os corresponde sino orar por los que lo deberán sufrir, para que la fuerza no naufrague en ellos y no pasen a formar parte de la multitud de los que bajo el azote del flagelo no harán penitencia y blasfemarán a Dios en lugar de llamarlo en su ayuda.

Muchos de éstos están ya sobre la tierra y su semilla será siete veces siete más demoníaca que ellos.

Yo, no mi ángel. Yo mismo juro que cuando haya terminado el trueno de la séptima trompeta y terminado el horror del séptimo flagelo, sin que la raza de Adán reconozca a Cristo Rey, Señor, Redentor y Dios, e invoque su Misericordia, su Nombre en el cual está la salvación, Yo, por mi Nombre y por mi Naturaleza, juro que detendré el momento en la eternidad. Terminará el tiempo y comenzará el Juicio. El Juicio que divide eternamente el Bien del Mal, después de milenios de convivencia sobre la tierra.

El Bien volverá a la fuente de la cual ha venido. El Mal se precipitará donde ya había sido arrojado desde el momento de la rebelión de Lucifer y de donde salió para perturbar la debilidad de Adán seduciéndolo en el sentido y el orgullo.

Entonces el misterio de Dios se cumplirá. Entonces conoceréis a Dios. Todos, todos los hombres de la tierra, desde Adán hasta el último nacido, reunidos como granos de arena sobre la duna de la playa eterna, verán a Dios Señor, Creador, Juez, Rey.

Si, veréis a este Dios que habéis amado, blasfemado, seguido, burlado, bendecido, despreciado, servido, olvidado. Lo veréis. Sabréis entonces cuánto merecía vuestro amor y cómo era meritorio el servirlo.

¡Oh! alegría de los que se habrán consumido a sí mismos en el amarlo y obedecerlo! ¡Oh! terror de los que han sido sus Judas, sus Caínes, los que han preferido seguir al Antagonista y al Seductor en lugar del Verbo humanizado en el cual está la Redención; del Cristo: Camino al Padre; de Jesús: Verdad santísima; del Verbo: Vida verdadera.


20- agosto-43, página 145.


Dice Jesús:

Te dije anteriormente que en esta moderna tragedia, ya están en movimiento las fuerzas de Satanás, el cual ha enviado ya a sus ángeles negros a instigar a las naciones de la tierra una contra la otra. La Batalla sobrenatural se ha iniciado. Existe detrás de los bastidores de la pequeña batalla humana.

Pequeña no por amplitud de tamaño, sino por motivación. No es, no es el pequeño motivo humano el origen de ella. No lo es. Es otro el verdadero motivo que convierte a los hermanos en fieras homicidas que mutuamente se muerden y matan.

Peleáis con vuestros cuerpos. Pero en realidad son las almas las que combaten.

Lucháis por orden de cuatro o cinco poderosos. Así lo creéis. No. Uno es el ejecutor de esta ruina. Uno que está sobre la tierra, porque vosotros lo queréis, pero no es de esta tierra. Es Satanás que maneja los hilos de esta carnicería en la cual son más las almas que mueren que los cuerpos.

Es ésta una de las batallas iniciales. El reino del Anticristo tiene necesidad de un cemento hecho de sangre y de odio para consolidarse.

Vosotros, que ya no sabéis amar, lo servís esmeradamente y os matáis mutuamente, y maldecís a quien no tiene culpa de este mal vuestro: Dios, quien lucha con sus ángeles para proteger lo que es suyo: la Fe en el corazón de los cristianos, la Bondad en el corazón de los buenos.

Por ahora no soy Yo que hago la selección. Sois vosotros que os seleccionáis espontáneamente. Los que a pesar del horror saben comprender que Dios es siempre Dios, o sea Bondad y Justicia, y que la salvación está en seguir la Ley de Dios y separarse de los que niegan esta verdad. Los primeros ascienden al encuentro con la Luz, los otros se precipitan hacia las Tinieblas.

Verdaderamente Satanás trata, con sus demonios, intentar una segunda escalada al Cielo. Pero rechazado por mi arcángel se precipita sobre la tierra para vencer a Dios a través del corazón de sus hijos, puesto que cada alma que se pierde es una derrota para Dios. Y Satanás lo logra fácilmente porque el corazón de los hombres no tiene ya llama de espíritu. No tiene vida de espíritu. Es un nudo de pecado en el cual prospera la triple lujuria que mata al espíritu.

Bienaventurados los que han vencido por virtud de la sangre del Cordero y han permanecido y permanecerán fieles siempre. Bienaventurados los que habrán rechazado a Satanás y a sus halagos y no se habrán ofuscado por sus aparentes triunfos, por sus esfuerzos tenebrosos en esta hora que él sabe que es breve para su reino de maldición, y que permaneceréis fieles a Cristo y a su Iglesia, dividida por la persecución anticristiana, mártir invencible como el gran Mártir su Esposo, el Cristo Crucificado, pero renacida más bella, después de la aparente muerte, para entrar glorificada en el Cielo, donde el Pontífice verdadero la espera para celebrar las nupcias.

21- agosto-43, página 150.



Dice Jesús:


En el Apocalipsis parece que los períodos se confunden, pero no es así.

Sería mejor decir: se reflejan en los tiempos futuros con aspectos siempre más grandiosos.

Ahora estamos en el período que Yo llamo de los precursores del Anticristo.

Después vendrá el período del Anticristo que es el precursor de Satanás. Aquel será ayudado por las manifestaciones de Satanás: las dos bestias nombradas en el Apocalipsis. Será una etapa peor que la actual. El Mal crece siempre más. Vencido el Anticristo, llegará un período de paz para dar tiempo a los hombres, golpeados por el aturdimiento de las siete plagas y por la caída de Babilonia, para refugiarse bajo mi señal.

La época anticristiana surgirá a su máxima potencia en su tercera manifestación, o sea cuando tenga lugar la última venida de Satanás.

¿Habéis entendido? Es necesario creer, y no especular.

Verdaderamente tú has comprendido, porque no especulas. Los dictados no se contradicen entre ellos. Se necesita saberlos leer con fe y simplicidad de corazón.

Como alguien a quien urge hacer entender una cosa, Yo voy siempre directo al punto que más importa y que en este caso es mi reino. Porque en mi reino está la justificación de haberme encarnado y muerto. Porque en el reino está la prueba de mi infinito poder, bondad, sabiduría. Porque en el reino está la prueba de la vida eterna, de la resurrección de la carne, de mi poder de Juez.

Por eso cuando he hablado para explicar puntos concretos del Apocalipsis, he puesto casi siempre como corona mi Juicio, mi triunfo, mi reino, la derrota de Satanás en sí mismo, en su criatura (infernal), en sus precursores.

Leed bien y veréis que no hay contradicción. Lo dicho, dicho.

27-agosto-43, página 288.




Dice Jesús:

Cuando hago que Sofonías diga que Yo quitaré todas las cosas de la tierra, lo hago profetizar sobre lo que sucederá en la antevíspera de los últimos tiempos, aquello que Yo posteriormente anuncié delineando bajo la descripción de la ruina del Templo y de Jerusalén, de la destrucción del mundo, y lo que profetizó el Predilecto en su Apocalipsis.

Los avisos se continúan. Se puede decir que, como en un edificio sagrado construido para testimoniar la gloria del Señor, los avisos suben de pináculo en pináculo, de profeta a profeta anteriores a Cristo, hasta la cumbre mayor sobre la cual habla el Verbo durante su existencia como hombre, y después descienden de pináculo en pináculo en los siglos, por boca de los profetas subsiguientes a Cristo.

Es como un concierto que canta las alabanzas, las voluntades, las glorias del Señor, y durará hasta el momento en el cual las trompetas angélicas reunirán a los muertos de los sepulcros y los muertos del espíritu, los vivientes de la tierra y los vivientes del Cielo, para que se postren delante de la gloria visible del Señor y oigan la palabra de la Palabra de Dios, aquella palabra que muchísimos han rechazado o abandonado, desobedecido, burlado, despreciado, aquella Palabra que es Luz del mundo, y que el mundo no quiso acoger prefiriendo las tinieblas.

Yo soy la cumbre del edificio de Dios. No puede haber palabra más alta y verdadera que la mía. Pero mi espíritu está en la boca de las "palabras" menores, porque cada cosa que habla de lo que es de Dios, es palabra inspirada por Dios.

La carestía y la mortalidad de las epidemias serán algunas de las señales precursoras de mi segunda venida. Con su dolorosa fuerza os llegarán castigos creados para mortificaros y volveros a llamar a Dios, como una de las selecciones entre los hijos de Dios y de Satanás.

La hambruna ocasionada por los saqueos y por las guerras malditas, provocadas sin justificación de independencias nacionales sino únicamente por ferocidad de poder y

soberbia de demonios con vestidos de hombres, y por otra parte señales enviadas por querer de Dios, por medio del trastorno de leyes naturales, por las cuales el hielo será amargo y esponjoso, el calor será ardiente y no mitigado por las lluvias, las estaciones serán invertidas y tendréis sequía en las estaciones de lluvias y lluvias en el tiempo de maduración de las cosechas, y por esto, engañados los vegetales por repentinas tibiezas o desusadas frescuras, florecerán fuera de tiempo y los árboles después de haber producido , se recubrirán de nuevas e inútiles flores sin fruto que debilitarán la planta, -porque cualquier desorden es nocivo y conduce a la muerte, recordadlo, oh hombres-, y el hambre atormentará cruelmente esta raza malvada y enemiga de Dios.

Los animales, privados de heno y de cereales, de granos y semillas, perecerán por hambre, y por el hambre del hombre, serán sacrificados sin darles tiempo a procrear.

Pájaros del cielo y peces de las aguas, manadas y rebaños, serán atacados por todas partes para dar a vuestros vientres el alimento pues la tierra lo producirá muy escasamente.

La mortalidad ocasionada por las guerras y las epidemias, por terremotos y tempestades, arrojarán al más allá a buenos y malvados. A los primeros para castigo vuestro, que privados de los mejores, iréis cada vez peor, los segundos para su castigo pues tendrán, antes de la hora prevista, el infierno por morada.

La víctima preparada por el Señor para purificar el altar de la Tierra profanada por los pecados de idolatría, de lujuria, de odio, de soberbia, seréis vosotros hombres, que pereceréis por decenas de millares bajo la guadaña aguda de los rayos divinos. Como yerba cortada sobre un prado en abril, caeréis los unos sobre los otros: las flores santas mezcladas con las venenosas, los tiernos tallos mezclados con las punzantes espinas.

La mano de mis ángeles escogerá y separará los benditos de los malditos, llevando a los primeros al Cielo y dejando a los segundos en los tridentes de los demonios para pastura del infierno. Ser rey o mendigo, sabio o ignorante, joven o viejo, militar o sacerdote, no establecerá diferencia o defensa contra la muerte.

El castigo llegará y será tremendo. El ojo de Dios escogerá a los elegidos, que serán las "luces" y se les llamará para que no tengan que sufrir más por el ofuscamiento creado por los hombres unidos a Satanás, y eliminará las "tinieblas" generadoras de tinieblas porque están poseídas del padre de las tinieblas: Satanás.

El ojo de Dios, que penetra en los palacios, en las iglesias, en las conciencias, ―y no hay obstáculo ni hipocresía que le impida ver―, escrutará en el seno de la Iglesia: la Jerusalén de ahora, escrutará en el seno de las almas y escribirá el decreto individual para los flojos, los indiferentes, los tibios, los rebeldes, los traidores, los homicidas del espíritu, los deicidas.

No, no penséis que Dios no actuará por el bien o el mal de vuestras obras. Yo os lo juro, lo juro a Mí mismo, lo juro por mi Justicia, lo juro con triple juramento, Yo actuaré en vuestro beneficio por el bien que haréis, y para vuestro castigo por el mal cometido.

Si a vosotros las inmundicias de la carne y de vuestra vida de animales os producen escamas en los ojos de vuestra alma y os impide ver a Dios, a Dios nada le impide ver. Mi mano será pesada con los que se deleitan de estar en el lodo y en él quieren permanecer no obstante todas las invitaciones y los medios que les doy para salir. Se convertirán en fango en el fango, porque en el fango del pecado tienen el alimento preferido de su hambre impura.

El día se acerca, hijos que habéis renegado del Padre. El tiempo de la Tierra es largo y breve a la vez.

¿Acaso no era ayer que gozabais de un honesto bienestar producido por la paz y por las obras pacíficas que dan pan y trabajo? ¿Acaso no era ayer, oh vosotros que vivís esta hora tremenda, que gozabais la alegría de la familia sin separaciones ni reducida a cenizas, la alegría de los hijos en torno a la mesa del padre, del matrimonio: el esposo junto a la esposa, del padre inclinado sobre las cabezas de los niños como maestro y amigo?

¿Y ahora? ¿Dónde está todo esto? Rápido como el pájaro que vuela en playas lejanas, aquel tiempo ha pasado. Era ayer... ahora volteáis y veis que os separa un largo tiempo que el horror multiplica con su sangrienta intensidad. Os refugiáis en el recuerdo, pero montones de escombros y huesos de tumbas os destruyen la dulzura del recuerdo con la realidad del presente.

¡Oh! hombres, hombres que insultáis a Dios con la boca y el corazón creyendo que os es lícito hacerlo, oíd, hombres, la voz de Dios, desgarrada y desgarrante, que ya truena sobre el mundo porque no sirve hablaros por boca de siervos y amigos, y que os anuncie su ira, y que os llama nuevamente porque el tener que castigaros le aflige.

Antes que la ceguera de vuestros espíritus sea total, venid al Médico y a la Luz. Antes que la sangre sea tanta que sea un lago de muerte, venid a la fuente de la vida. Juntad vuestras miserables capacidades de amor y entregadlas a Dios. El Amor os perdonará por estas migajas de amor, sobrantes de la voracidad de la carne y de Satanás, que vosotros ofrecisteis a El.

A Dios deben darse las primicias y la totalidad de los bienes. Pero puesto que esto no lo habéis sabido hacer, ¡oh! hijos que me habéis costado la vida, dad al Señor grande, piadoso, poderoso, lo que todavía os queda. En vuestra pobreza de espíritu, pobreza no evangélica sino humana, arrancaos del corazón el último pedacito, negad a la carne lo que queda y dádmelo a Mí. Se que a un amado mío le cuesta menos el sacrificio de la vida, porque el amor lo extasía, que lo que cuesta a vosotros el sacrificio de un beso.

Y por vuestro esfuerzo, desproporcionado a la ofrenda, os daré un premio desproporcionado al don. Os lo daré con tal que vengáis.

Quien trabajó bien en la última hora será admitido en el Reino como el que permaneció en el arado, hasta caer sobre el mismo, desde su aurora hasta su anticipada noche. De que haya moradas diferentes en el Cielo no os lamentareis; allá no existen las mezquindades de las envidias humanas. Conquistad este Cielo que he creado para vosotros y que os he abierto con mi muerte de Cruz. Venid al Señor antes que el Señor venga sobre vosotros con su majestad de Juez.

Y por lo que toca a vosotros, mis amados, permaneced en el camino que habéis elegido. Torbellinos y tempestades no podrán haceros perder la meta que soy Yo, pues mi Corazón está abierto para recibiros con el beso de amor más vivo.

Dejad que caigan reinos y pueblos, y lo que ahora se cree poderoso se convierta en ceniza y escombros, y lo que ahora se cree lícito como imponer voluntades y doctrinas se convierta en polvo triturado por la Voluntad y por la Ley de Dios.

En mi breve reino sobre el mundo Yo seré el que reinaré, Yo y los restos de mi pueblo, o sea los verdaderos fieles, aquellos que no habrán renegado a Cristo ni recubierto la señal de Cristo con la tiara de Satanás.

Caerán entonces las mentirosas deidades del pseudopoder, las doctrinas obscenas renegadoras de Dios, Señor omnipotente.

Mi Iglesia, antes que la hora del mundo termine, tendrá su resplandeciente triunfo. Nada es diferente en la vida del Cuerpo Místico de lo que fue en la vida de Cristo. Habrá el hosanna de la víspera de la Pasión, el hosanna cuando los pueblos, presas de la fascinación de la Divinidad, doblarán la rodilla delante del Señor. Después vendrá la Pasión de mi Iglesia militante, y finalmente la gloria de la Resurrección eterna en el Cielo.

¡Oh! bienaventuranza de aquel día en el cual habrán terminado para siempre los engaños, las venganzas, las luchas de esta tierra, de Satanás, de la carne! Entonces mi Iglesia estará compuesta de verdaderos cristianos. Entonces en el penúltimo día serán pocos como al inicio, pero santos como al inicio. Terminará en santidad como en santidad comenzó. Fuera permanecerán los mentirosos, los traidores, los idólatras. Aquellos que en la última hora imitarán a Judas y venderán su alma a Satanás dañando el Cuerpo místico de Cristo. En ellos la Bestia tendrá sus lugartenientes para su última batalla.

Y ay de quien en Jerusalén, en los últimos tiempos se haga culpable de tal pecado. Ay de los que en ella saquen provecho de su investidura para obtener ganancia humana. Ay de los que dejarán perecer a los hermanos y olvidarán de hacer, de la Palabra que les he confiado, pan para las almas hambrientas de Dios. Entre quien renegará abiertamente de Dios y quien lo renegará con sus obras. Yo no haré diferencia. Y en verdad os digo, con dolor de Fundador excelso, que en la última hora tres cuartas partes de mi Iglesia me renegarán, y los deberé cortar del tronco como ramas muertas o corruptas de lepra inmunda.

Pero vosotros que permanecéis en Mí, oíd la promesa de Cristo. Esperadme con fidelidad y amor y Yo vendré a vosotros con todos mis dones. Con el don de los dones: Yo mismo. Vendré a redimir y a curar. Vendré a iluminar las tinieblas, a vencerlas y expulsarlas. Vendré a enseñar a los hombres a amar y adorar al Dios eterno, al Señor altísimo, al Cristo santo, al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo. Vendré a traeros no la paz de este mundo, eterno destructor de la Paz, sino la Paz del Reino que no muere.

Alegraos, oh mis siervos fieles. Esto os lo dice la boca que no miente. Vosotros no tendréis que temer de ningún mal porque pondré fin al tiempo del mal, anticiparé este fin por piedad de mis benditos. Alegraos sobre todo vosotros, mis amados de ahora. Para vosotros aún más pronto será el adviento de Cristo y su abrazo de gloria. Para vosotros ya se abren las puertas de la Ciudad de Dios y sale vuestro Salvador para veniros al encuentro y daros la Vida verdadera.

Todavía un poco más y vendré. Como a Lázaro, mi amigo, Yo os llamaré uno a uno: ¡Ven fuera!". Fuera de esta vida de la tierra que es tumba para el espíritu encarcelado en la carne. Fuera. En la Vida y en la libertad del Cielo.

Llamadme con vuestro amor fiel. Él sea la llama que funde las cadenas de la carne y da al espíritu la libertad de venir junto a Mí. Decid el más bello grito escrito por un hombre: "Ven, Señor Jesús".


29-octubre-43, página 506.



Dice Jesús:


Ya he repetido una y otra vez que se cree o no se cree, que mi tiempo no se mide con vuestra medida, que serán bienaventurados los que creerán sin exigir pruebas.


Ahora añado que la profecía puede tener períodos de repetición o de aparente negación que posteriormente resulta ser una prueba puesta por Dios a la fe de los hombres.


Todas las profecías antiguas y modernas (llamo antiguas a partir de Adán a mi venida y modernas a partir de Mi venida hasta el momento presente, porque vuestros veinte siglos son una fracción de hora respecto a mi Eternidad), presentan algunos puntos que parecen equivocados, porque según vosotros debían suceder en un período determinado y no se presentaron.

Pero el ojo de mi siervo ve con mi Ojo. Vosotros en cambio veis con el vuestro. De este modo mi siervo habla o repite en mi Nombre, lo que vosotros pensáis ya acontecido y puede ser un evento todavía pendiente de suceder en lo futuro. Esto es aplicable a todas las profecías, aún las de los más grandes espíritus.

A quien mira con sus ojos humanos puede parecer equivocada y contradicha por los hechos también la Profecía perfecta: la Mía.

Leyendo los evangelios, tal parece que el fin del mundo sucede poco después de la destrucción de Jerusalén. Pero ¿cuántos siglos han transcurrido desde entonces? Sin embargo, el fin del mundo será precedido por las señales que especifico y que a la ignorancia y temor vuestro, han parecido tantas veces próximos. Solamente Yo se el momento que tendrán inicio y no considero necesario decirlo. También por bondad hacia los vivientes de aquella hora.

¡No pretenderéis pensar que Yo, Profeta perfecto por ser depositario de los secretos de la Divinidad, me haya equivocado! Así como no pensareis que se hayan equivocado Pedro, Pablo y sobre todo Juan, que permaneció unido a su Maestro también más allá del tiempo de mi tránsito entre los hombres. Y con todo, no dice Pedro: “¿El fin de todas las cosas está cercano"? (Pedro I, cap. 4, v. 7). Y Pablo: "¿...Nosotros vivientes que quedamos hasta la venida del Señor" (Tes. I, cap. 4, v. 15) y otra: "Vosotros sabéis que quien lo detiene es el Señor para que no se manifieste sino a su tiempo. Ya el misterio de la iniquidad está en acción" (Tes. II, cap. 2, v. 6-7).

Por esto parece que el Anticristo estuviese en acción desde entonces y Dios no le permitiese todavía manifestarse en pleno para ser incinerado por Mí. Y exhorta a los cristianos de ese entonces a permanecer firmes en la fe para resistir a la iniquidad en acción. Finalmente mi Juan, el más iluminado, el que tuvo conocimiento de los Cielos en facetas de eventos por acontecer conocidos únicamente por Dios y le fue abierto mi corazón con todos los secretos más secretos, ¿no termina el Libro tan sublime que parece escrito con pluma quitada a un arcángel: "...el tiempo está cercano... Heme aquí, Yo vendré pronto. El que atestigua estas cosas dice: Sí, vendré pronto"?

Pues bien, digo a vosotros las palabras de mis santos: "Delante del Señor un día es como mil años y mil años como un día. No es que el Señor retrase, sino que tiene paciencia...Existen cosas difíciles de entenderse que los ignorantes y los poco estables revuelven para su perdición".

¡Oh! bienaventurados los creyentes que están contentos sin necesidad de demasiadas pruebas, bienaventurados los que descansan sobre la Palabra del Señor aún cuando les parezca oscura y no se buscan los tormentos de Tomás, que sufrió más días que los demás por no creer en mi Resurrección, y después días adicionales por el arrepentimiento de no haber creído hasta no haber comprobado.

"Las preguntas necias, las genealogías, las discusiones y contiendas, evitadlas, pues son inútiles y vanas" como dice Pablo (a Tito, cap. 3, v. 9). Recordad que Juan escribe: "...Ahora son ya muchos los anticristos, de lo que podemos entender que es la última hora... y unos renglones más adelante escribe: No he escrito a vosotros como a quien no conoce la verdad, sino como a quien la conoce y sabe que ninguna mentira puede venir de la verdad" (I Juan, cap. 2, v. 18-21). Finalmente os recuerdo que quien repite las palabras de Dios o habla directamente, no lo hace por querer humano "sino inspirado por el Espíritu Santo" como escribe Pedro (Pedro II, cap. 1, v. 21).

9-diciembre-43, página 645.




Dice Jesús:

Mi Iglesia ha conocido períodos de oscurantismo debido a un complejo de cosas diversas. No se debe olvidar que la Iglesia, considerada como entidad, es perfecta como su Fundador; pero considerada como una colectividad de hombres tienen los defectos propios de lo que son los hombres.


Cuando la Iglesia, ―y en este caso me refiero como tal a la reunión de los altos dignatarios de Ella―, actuó según las disposiciones de mi Ley y de mi Evangelio, la Iglesia conoció tiempos brillantes de esplendor. Pero ¡ay cuando anteponiendo los intereses de la Tierra a los del Cielo, se manchó a sí misma con pasiones humanas!


Tres veces ay, cuando adoró a la Bestia de la cual habla Juan, o sea el Poder político, y se hizo su esclava. Entonces necesariamente la luz se oscureció en crepúsculos más o menos profundos, tanto por defecto propio de los jerarcas ascendidos por astucias humanas a aquel trono, o por debilidad de los mismos contra las presiones humanas.

Fueron estos los tiempos en los cuales se manifestaron los "pastores ídolos" de los cuales ya he hablado, como consecuencia, en el fondo, de los errores en todo. Porque si los cristianos fuesen como deberían ser, ya sean poderosos o humildes, no existirían abusos e injerencias, y no se provocaría el castigo de Dios que retira su luz a los que lo han rechazado.


En los siglos pasados, aquellos errores han producido los antipapas y los cismas, los cuales, tanto los unos como los otros, han dividido las conciencias en dos campos opuestos provocando ruinas incalculables de almas. En los siglos futuros, aquellos mismos errores provocarán el Error, o sea la Abominación en la casa de Dios, señal precursora del fin del mundo.


¿En qué consistirá? ¿Cuándo sucederá? Esto no es necesario saberlo. Solamente os digo que de un clero muy cultivador del racionalismo y muy al servicio del poder político, fatalmente produce un período muy oscuro para la Iglesia.


Pero no temáis. La profecía de Zacarías se une como eslabón a eslabón con la de Juan. Después de este período de trabajo doloroso en el cual, perseguida por fuerzas infernales, la Iglesia como la mística Mujer de la cual habla Juan, después de huir para salvarse refugiándose en los mejores y perdiendo en la mística, (digo mística) fuga los miembros indignos, producirá los santos destinados a conducirla en la hora que precede a los últimos tiempos.

Mano de padre y de rey tendrán los que deberán reunir las estirpes en torno a la Cruz para preparar la asamblea de Cristo. Ni una estirpe faltará a la llamada, con sus mejores hijos.

Entonces vendré Yo y contra todas las insidias y astucias, los atentados y los delitos de Satanás contra mi terrena Jerusalén, -la Iglesia militante-, pondré mi poder como defensa.

Esparciré mi espíritu sobre todos los redimidos de la tierra. También sobre los que ahora sufren, expiando las culpas de sus padres, y que no saben encontrar salvación porque no se atreven a encaminarse a Mí, encontrarán la paz porque, golpeándose el pecho, invocarán, ―de una manera muy diferente de sus padres―, sobre ellos aquella Sangre ya esparcida, y que gotea continuamente de los miembros que fueron atravesados por sus padres.

Como fuente, Yo estaré en medio de mi rebaño totalmente restaurado, y lavaré en Mí todas las suciedades pasadas que el arrepentimiento ya habrá empezado a desvanecer.

En ese entonces, Rey de Justicia y Sabiduría, ahuyentaré a los ídolos de las falsas doctrinas, purgaré a la Tierra de los falsos profetas que en tantos errores os han hecho caer. Yo sustituiré a todos los doctores, a todos los profetas, más o menos santos o más o menos malvados, porque el último adoctrinamiento debe estar limpio de imperfección, debiendo preparar al Juicio final a los que no tendrán tiempo de purgación, pues serán llamados en seguida a la prueba tremenda.

El Cristo Redentor, cuya meta es redimiros y que nada deja de intentar para hacerlo, ya ha iniciado y acelera su segundo adoctrinamiento para combatir con voz de verdad las herejías culturales, sociales y espirituales, surgidas por dondequiera, y hablará con las señales de su Tormento. Ríos de luz y de gracia saldrán de mis Llagas; heridas que han muerto al Hijo de Dios pero que sanan a los hijos del hombre.

Estos carbones encendidos de mis llagas serán espada para los impenitentes, los obstinados, los vendidos a Satanás, pero serán caricia a los "pequeños" que me aman como padre amoroso. Sobre su debilidad descenderá esta caricia de Cristo para fortificarlos y mi mano los custodiará en la prueba la cual sólo resistirá quien me ame con amor verdadero. Serán una tercera parte, pero ésta será digna de poseer la Ciudad del Cielo, el Reino de Dios.

Entonces vendré no ya como Maestro sino como Rey, a tomar posesión de mi Iglesia militante, ya hecha Una y Universal como mi voluntad la hará.

Terminado para ella el secular trabajo, vencido para siempre el Enemigo, limpiada la Tierra por los ríos de la Gracia descendida por una última vez sobre ella para hacerla como era al principio, cuando el Pecado no había corrompido este altar planetario destinado a cantar con los otros planetas las alabanzas a Dios, y que por la culpa del hombre se convirtió en patíbulo de su Señor hecho carne para salvar la Tierra.

Vencidos todos los seductores, todos los perseguidores que con ritmo acosador han turbado a la Iglesia mi esposa, Ella conocerá la tranquilidad y la gloria.

Juntos subiremos para una última ascensión, Yo y mis santos, a tomar posesión de la Ciudad sin contaminación, donde está preparado mi trono y donde todo será nuevo y sin dolor. Sumergidos en mi Luz reinareis conmigo por los siglos de los siglos.

Esto os consigue Aquel que por vosotros se ha encarnado en el seno de María y nació en Belén de Judá para morir sobre el Gólgota.

11-diciembre-43, página 649.

 

jueves, 14 de marzo de 2013

Mensaje a Sierva del Monte Carmelo por elección de Francisco.

EXTRA URGENTE
Mensaje de Nuestro Señor Jesucristo y de la Siempre Virgen María al Mundo, a la Iglesia Católica y a los Fieles, dado a través de Sierva del Monte Carmelo, el día de la elección de Francisco en el Vaticano, el 13 de marzo del 2013, a las 15 hrs. durante el Cenáculo de los Apóstoles de los Últimos Tiempos
https://vocesprofeticas.blogspot.mx

Virgen del Apocalipsis
Habla Jesús:
Hijitos Míos, muy amados de Mi Corazón, gracias por acudir a Mi Llamado. Quiero deciros que ya estáis viviendo los instantes en que anhelaréis el Agua Viva de vuestro Señor Jesucristo y no la hallaréis más, ahora se ha vuelto como una leche pestilente, son las acciones de los malos pastores, de los cardenales y de los obispos que quieren hundir más en la inmundicia a todos Nuestros hijos en el Mundo entero, esto es como un luto en las Bodas de Caná.
Son los avances del plan infernal desplegado con sus siervos, los miembros de las sectas impías, infiltrados en la Iglesia para demolerla; esto os estaba profetizado en el Apocalipsis, leed bien el capítulo 13, en particular los versículos 11 al 13 que os advierten de la presencia de los Corderos que están al servicio de la bestia y que hablan como la bestia. Es la jerarquía masónica y sectaria infiltrada; y la que ya estaba antes pero fue seducida por los hijos de Satanás afiliados a las sectas impías, las mismas que arrojan sus lanzas y flechas contra la verdadera Barca de Pedro para hundirla, como lo vio San Juan Bosco en sus sueños proféticos, sostenida entre dos columnas: La Columna de la Eucaristía y la de La Virgen María.
Yo os digo, y Mi Palabra es infalible, que el papa que han elegido, Francisco, es el mismísimo demonio sentado en la Silla de Pedro. Éste sucede a Benedicto XVI, él fue el ladrón que usurpó la Silla de Pedro. Ladrón y demonio ahora convivirán en el Vaticano.
 
Muchos de Nuestros hijos estaban ensimismados en que se les acabara de aceptar sus tesis sobre los acontecimientos de este final de los últimos tiempos, en particular sobre la situación de la Iglesia y el Mundo, sacaban hipótesis y rechazaban a quienes no aplaudían sus escritos y sus libros. Otros, estaban tan ensimismados elogiando a las autoridades vaticanas y de los obispos, buscando su complacencia y aprobación, para que su presencia figurara con reflectores en algunos programas de los medios de comunicación, incluyendo Canales y Medios de Difusión católicos; y fuesen entonces aplaudidos, adjudicándose títulos de exegetas o de expertos en materia del final de los tiempos, de los tiempos apocalípticos.
Cuánta torpeza y soberbia humanas, creen conocer Mis Caminos y Mi Manera de actuar, Yo Soy el Rey de Reyes y el Señor de los Señores, Soy el Principio y el Fin, el Dueño del Tiempo y del Espacio, y puedo hacer con la Historia lo que convenga a Mi Divina Voluntad, nunca lo olvidéis; esto debieran ya haberlo entendido muchos que orgullosamente se hacen llamar Teólogos. Entended bien que Yo Soy quien quería que se cambiaran los Signos de los Tiempos. Yo decido a quién revelo lo que ha de acontecer en estos tiempos, lo que cambiará y lo que se mantendrá; lo que ha de ser público y lo que ha de ser reservado.
Los cardenales han querido alterar el contenido, las Advertencias, los Avisos de las Profecías; en la cúpula vaticana los jerarcas sectarios se apoderaron de la comisión hecha por ellos para acreditar o desacreditar las Apariciones de Mi Madre, de la Reina de los Profetas, de la Reina y Madre de la Iglesia; y con esto creen que no solo pueden desacreditar la labor de la Gran Misionera y Evangelizadora de los Pueblos, de la Medianera de la Trinidad Santísima a Quien hemos encomendado la Misión de aplastar la cabeza de la orgullosa serpiente (Gén. 3,15) y de vencer sobre el dragón rojo de siete cabezas, con sus títulos blasfemos que ofenden a Dios, de los siete pecados capitales; y de sus diez cuernos, las logias masónicas que gobiernan a las naciones poderosas con que nació la Comunidad Europea (Ap.12,1ss) que se transformará en el Gobierno Mundial de Mi Adversario, el Anticristo. Este dragón rojo, el demonio Leviatán, está también en Francisco, otro antipapa que han elegido los hijos del mal.
Francisco, cardenal Bergoglio es dador de la Comunión en la mano para que los fieles profanen el Cuerpo de Cristo, es fruto pernicioso de la corriente modernista y del infernal ecumenismo.
Francisco es como Benedicto XVI, judío, aquí lo vemos celebrando el Hanukka judío (Ver en Etiquetas de este Blog BENEDICTO XVI, PAPA JUDÍO https://benedictoxviquienes.blogspot.com)

Francisco celebra Hanukka judío en Argentina


El cardenal Bergoglio, hoy papa Francisco, prestó un Altar Católico en Argentina para ser profanado. El Ecumenismo del Concilio Ecuménico Vaticano II es la vía de la "corriente modernista" para la construcción de la Iglesia Universal, sin Dios, del Anticristo Maitreya, bajo el pretexto de unificar todas las iglesias y creencias en una sola iglesia. Suprimirán también el Eterno Sacrificio o Santa Misa (Dan 7 a 11). Surgirá una Celebración vergonzante y sacrílega que tiene por finalidad la supresión también del Ministerio Sacerdotal instituido por Jesús, ¿hasta dónde llegará esta Jerarquía Infernal encumbrada por Benedicto XVI y Franciso? En la foto se observan dos altares en "convivencia" y ministros de varios cultos; y presidiendo "una mujer" la celebración. La Iglesia que Cristo fundó es Una sola, y debe ser Santa, Católica, Apostólica y Romana, pero todo lo han torcido y profanado.También profanaron el Templo de Fátima con rito "budista", de donde emergerá el Ídolo de la Abominación "Budda Maitreya", como sucedió hace varios años y se aprecia en la foto de abajo; hasta el obispo de ese lugar celebró el rito revestido como monje budista.

(Continúa el Mensaje)
Para esas naciones, Yo les digo: “Que se horroricen y lloren por su muerte los que no son Pueblo de Dios, los pueblos y esclavos de Satanás, los que sin embargo, aún Dios mira con Misericordia como forasteros perdidos o extranjeros, a ellos les ruego que se aparten de los apetitos desordenados para que cambien al buen comportamiento.”
Os digo también que Yo daré órdenes al mismísimo Satanás, para que castigue a quienes deshonren y prostituyan el Nombre de Mi Madre. Mas en atención a los títulos y derechos que tiene Mi Madre merecidos, Satanás castigará también, ya sean grandes o poderosos, a quien se los negare y atacare.
Castigará incluso, por que esta es Mi Voluntad, a los mismos gobernadores de las tinieblas de que habla San Pablo, enviados por el mismo Satanás al Mundo, y estos gobernadores, jerarquía infernal, castigarán a todas las criaturas, a los malhechores que os matan con trofeos; a los que actúan y se matan entre hermanos, pues son todos creados por el mismo Padre.
Así es la Voluntad de Mi Padre, que a los que aparentan hacer el bien, los necios se empeñan en esclavizar a sus demás hermanos. Ustedes son libres, a todos les he dado libre albedrío, y lo han utilizado como pretexto para hacer el mal, nunca para hacer el bien o para el servicio de su Creador.
Yo les digo a todos Mis hijos en el Mundo, respeten a Dios, honren al que es Jefe de Jefes y Jefe del Estado Divino, así como deben respetar a los Mandamientos, respeten a sus padres, os digo, respétense a sí mismos.
Yo les digo que el tiempo más grande de la oscuridad ha comenzado para el Mundo; hoy más que nunca estad fortalecidos, ayuno y oración necesitarán todos los que están con Nosotros, de aquí para adelante estad más firmes en vuestra Fe.
Ahora, a ustedes los fieles y a los verdaderos Sacerdotes y Jerarcas de Mi Iglesia, les toca consolar el Corazón de Mi Madre Santísima; ahora sus oraciones Yo se las pido para consolar el Corazón de Mi Madre, de todos los feligreses.
Habla la Virgen María, Reina de los Profetas: 
Oh hijitos Míos, Sangra el Corazón de vuestra Madre por las aberraciones que se cometen en contra de El Salvador, Mi Hijo.
Os digo con gran dolor, que hoy, el que se sentó en la Silla de Pedro, es el mismísimo demonio en la Silla, él es el vivo dragón sentado en la Silla de Pedro, desde ahí quiere estar burlándose en el Vía Crucis de vuestro Señor.
Estos cardenales que han manipulado el Cónclave, creían que con esto apagarían vuestro entendimiento de la Voluntad Divina, pero Ustedes, como Apóstoles de los Últimos Tiempos, al contacto de la Luz Divina saben lo que se ha de hacer.
Yo os digo que quitaré los cierres de los labios de Mis elegidos; Yo, con Mi Mano Santa quitaré los sellos que se os habían impuesto para que no hablaseis, para que no actúen Mis elegidos, debéis saber que esto Yo lo permití, Me sirvió para que pasarais el crisol de la purificación y de la co-redención, gracias a este acrisolamiento y en atención a todos Nuestros hijos que se mantengan firmes, Yo apresuraré los tiempos señalados en los libros de Daniel y del Apocalipsis.
Visión de la Profeta.- Veo una guerra entre Estados Unidos y el Japón, será muy encarnizada.
Ved las Profecías de San Malaquías y las de María Valtorta, que dicen que no necesariamente tendríais que ver al Papa de piel oscura, o a un Presidente de piel oscura, como el del país más poderoso de los ricos. A todos los fieles creyentes os digo que este Papa es de corazón oscuro, su corazón se ha vuelto negro, este es el Papa negro del que ya habían tenido noticia el Mundo y los Profetas.
No os dejéis confundir, porque él, Francisco, se presentará como si fuera un santo. Os confirmo que los cardenales trataron de desviar las profecías, de oscurecerlas, ellos mismos están promoviendo la oscuridad en la Iglesia; ellos mismos están despertando inquietudes en todo el Mundo, se creen grandes teólogos, ponen a duda muchas cosas con tanta “sabiduría terrenal”, creyendo suplir o superar a la Sabiduría Divina.
Estad atentos a las Señales, en los mismos animales y perros, aullarán porque la Muerte se ha hecho dueña y señora de la Tierra.
Yo os amo profundamente, Estaré dondequiera que Me veneren, Me amen y Me llamen, no dudéis que Yo estoy en vuestras oraciones, en vuestras celebraciones y en vuestras Comuniones. Yo estaré siempre con todos Mis fieles y con los que Me ayudan a vencer en esta Gran Batalla contra el reino de las tinieblas, en que estén imbuidos los demonios en clérigos y jerarcas, y contra los sectarios, dentro o fuera de la Iglesia Católica.
Os espera un camino tortuoso, no es casualidad que se haya elegido a este Papa. Yo os iré revelando más estrategias de Lucifer, ahí estará vuestra Madre Santísima y vuestro Señor, porque saldréis triunfantes con Nosotros. Os digo que la Iglesia de Mi Hijo, resurgirá más pulcra, brillante, llena de Gracia y de los Dones y Carismas del Espíritu Santo, pues no prevalecerán las fuerzas del Infierno sobre las Puertas de Nuestra Iglesia. Os bendecimos en el Nombre de la Trinidad Santísima y en el Nombre de vuestra Madre, la Siempre Virgen María de Guadalupe, Virgen del Apocalipsis. 
Amén, amén, amén. 

Mensaje Certificado por el M.I.D.P., Núm. SMC-FI/13/03/13