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domingo, 12 de febrero de 2017

MARCA DE LA BESTIA 666 O MICROCHIP RFID QUE YA ESTÁN IMPONIENDO (II)

EXTRA EXTRA URGENTE
Están imponiendo YA la Marca de la Bestia 666 o Microchip RFID
NO LO PERMITAN


Exégesis de la Virgen María de los Caps. 12 al 21 del 

Apocalipsis enseñada al P. Stefano Gobbi, del 

Movimiento Sacerdotal Mariano

(Vigente al 2016)

Segunda Parte




DONGO (COMO), 8 DE SEPTIEMBRE DE 1989. 
Natividad de la Bienaventurada Virgen María
Mitreya, el Devastador Anticristo y su tabla de las religiones para formar con el Ecumenismo su iglesia universal sin Dios ni Eucaristía.

El Microchip o Marca de la Bestia "666" del Devastador Anticristo Maitreya.


Maqueta del templo del Anticristo Maitreya que le edificarán los "jesuitas" por órdenes del papa jesuita Francisco.




La gigantesca computadora, "la Bestia", está en Bruselas, Bélgica, y almacenará toda la información de la Humanidad captada por los Microchips o Marca de la Bestia 666 desde donde la manipularán como robots.

La marca en la frente y en la mano (Ap. 13, 16-18)





“Hoy es la fiesta del nacimiento de vuestra Madre Celeste, hijos míos predilectos consagrados a mi Corazón Inmaculado.

Vividla en la alegría y en la paz, en el silencio y en la oración, en la confianza y en el filial abandono.

Vosotros sois los pequeños niños de vuestra Madre Niña.
Sois parte de mi progenie y pieza clave de mi designio victorioso.

Formáis una corona preciosa de pureza, de amor y de humildad en torno a la cuna en la que Yo estoy recostada.

Dejaos nutrir y formar por Mí; dejaos conducir con docilidad por Mí; dejaos marcar por Mí con mi sello maternal.

Éstos son los tiempos en que los seguidores de aquél que se opone a Cristo son sellados con la marca en la frente y sobre la mano. (Ap. 13, 18)

–La marca en la frente y en la mano es expresión de una total dependencia de quien es marcado por este signo. (Ap.13, 16-18)

El signo significa a aquél que es enemigo de Cristo, es decir, el Anticristo, y su marca cuando es impresa significa la completa pertenencia de la persona signada al ejército de aquél que se opone a Cristo y lucha contra su Divino y Real Dominio.

La marca es impresa en la frente y en la mano.

La frente indica la inteligencia, porque la mente es la sede de la razón humana.

La mano expresa la actividad humana, porque es con sus manos que el hombre actúa y trabaja.

Por lo tanto, es la persona la que es marcada con el sello del Anticristo en su inteligencia y en su voluntad.

Quien permite ser señalado con la marca en la frente es conducido a acoger la doctrina de la negación de Dios, del rechazo de su Ley, del ateísmo, que en estos tiempos, es cada vez más difundido y propagado.

Y así, es impulsado a seguir las ideologías hoy de moda y a hacerse propagador de todos los errores.

Quien permite ser señalado con la marca en la mano es obligado a actuar de una manera autónoma e independiente de Dios, ordenando la propia actividad a la búsqueda de bienes solamente materiales y terrenos.

De ese modo sustrae su acción al designio del Padre, que quiere iluminarla y sostenerla con su Divina Providencia; al amor del Hijo, que hace de la fatiga humana un medio precioso para su misma redención y santificación; al poder del Espíritu Santo que actúa por doquier para renovar interiormente a cada criatura.

–Quien es marcado en la mano trabaja sólo para sí mismo, para acumular bienes materiales; hace del dinero su dios y acaba siendo víctima del materialismo.

–Quien es marcado en la mano obra solo para la satisfacción de los propios sentidos, para buscar el bienestar y el placer, para dar plena satisfacción a todas sus pasiones, especialmente a la de la impureza, y se hace víctima del hedonismo.

–Quien es señalado con la marca en la mano hace de su propio yo el centro de todo su obrar, mira a los demás como objetos para usar y explotar para provecho propio y se hace víctima del egoísmo desenfrenado y de la falta de amor.

Si mi Adversario marca con su sello a todos sus secuaces, ha llegado el tiempo en que también Yo, vuestra Celeste Capitana, marco con mi sello maternal a todos aquellos que se han consagrado a mi Corazón Inmaculado y forman parte de mi ejército.

Imprimo en vuestra frente mi sello son el Signo Santísimo de la Cruz de mi Hijo Jesús.

Así abro la inteligencia humana para acoger su Divina Palabra, amarla, vivirla; os conduzco a confiaros completamente a Jesús que os la ha revelado, y os transformo hoy en valientes testimonios de fe.

A los signados en la frente con la marca blasfema, Yo contrapongo a mis hijos, signados con la Cruz de Jesucristo.
Después ordeno toda vuestra actividad a la perfecta glorificación de la Santísima Trinidad.

Por eso imprimo en vuestra mano mi sello que es el signo del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Con el signo del Padre, vuestra actividad humana es ordenada a una perfecta cooperación al designio de su Divina Providencia, que también hoy sigue disponiendo todas las cosas para vuestro bien.

Con el signo del Hijo, cada una de vuestras acciones es injertada profundamente en el misterio de su Divina Redención.

Con el signo del Espíritu Santo, todo vuestro obrar se abre a su poderosa fuerza de santificación, que sopla por todas partes como un fuego potente, para renovar desde los fundamentos a todo el mundo.

Hijos míos predilectos, dejaos marcar todos, en la frente y en la mano con mi sello maternal en este día en el que, recogidos con amor en torno a mi cuna, celebráis la fiesta del Nacimiento terreno de vuestra Madre Celestial.”

FÁTIMA (PORTUGAL), 15 DE SEPTIEMBRE DE 1989.
Fiesta de la Virgen Dolorosa
Grande es mi dolor
“Participad, hijos predilectos de mi dolor.
Soy vuestra Madre Dolorosa.

Mi Corazón Inmaculado es traspasado por numerosas y dolorosas espinas.

El dominio de mi Adversario se ha hecho cada día mayor y su poder se expande en los corazones y en las almas.

Ya ha descendido sobre el mundo una densa tiniebla.
Es la tiniebla del rechazo obstinado de Dios.
Es la tiniebla del pecado cometido, justificado y ya no confesado.

Es la tiniebla de la lujuria y de la impureza.

Es la tiniebla del egoísmo desenfrenado y del odio, de la división y de la guerra.

Es la tiniebla de la pérdida de la fe y de la apostasía.

En el Cáliz de mi Corazón Inmaculado Yo recojo, también hoy, todo el dolor de mi Hijo Jesús, que revive místicamente las horas sangrientas de su agonía.

Nuevo Getsemaní es para Jesús ver hoy su Iglesia tan violada y desierta, donde la mayor parte de los Pastores duerme en la indiferencia y en la tibieza, mientras otros repiten el gesto de Judas y le traicionan por sed de poder y de dinero.

Cardenal masón John O'Connor, hijo de padres judíos, hace seña masónica, con sus hermanos de logia  en el exterior del Templo de San Patricio, Nueva York, a 500 mts. del centro Illuminati.

Obispo del Brasil en el ara de la logia masónica.

Exulta el Dragón frente a la vastedad de su conquista, con la ayuda de la bestia negra y de la bestia semejante a un cordero, en estos vuestros días, en los que el diablo se ha desencadenado contra vosotros, sabiendo que le queda poco tiempo.

La bestia negra vestida de masón, es el demonio Baphomet o Pan, predador sexual cuya imagen está en la base de la Mitra de coronación pontificia de Benedicto XVI, razón por la que prevalecieron miles de crímenes clericales y jerárquicos de pederastia.

Por esto han llegado también los días de mi gran dolor.
Grande es mi dolor al ver a mi Hijo Jesús que sigue vilipendiado y flagelado en su Palabra, rechazada por orgullo y desgarrada por interpretaciones humanas y racionalistas.

Grande es mi dolor al contemplar a Jesús, realmente presente en la Eucaristía, cada vez más olvidado, abandonado, ofendido y pisoteado.

Grande es mi dolor al ver a mi Iglesia dividida, traicionada, despojada y crucificada.

Grande es mi dolor al ver a mi Papa -Juan Pablo II- que sucumbe bajo el peso de una Cruz pesadísima, mientras se ve circundado por la completa indiferencia de parte de Obispos, Sacerdotes y Fieles.

Grande es mi dolor por un número en constante crecimiento de mis pobres hijos que recorren el camino del mal y del pecado, del vicio y de la impureza, del egoísmo y del odio, con el gran peligro de perderse eternamente en el infierno.

Entonces hoy, os pido a vosotros, hijos consagrados a mi Corazón Inmaculado, todo lo que en este mismo lugar, en mayo de 1917, he pedido a mis tres pequeños niños Lucía, Jacinta y Francisco, a quienes me aparecí.

Lucía dos Santos, Francisco y Jacinta Marto.
La verdadera Lucía a la izquierda (sin lentes) conserva sus facciones desde niña; a la derecha la falsa Lucía con lentes, ésta es la que le presentaron los cardenales Joseph Ratzinger (luego Benedicto XVI) y Tarcisio Bertone (luego Secretario de Estado) cuando bloqueaban y distorcionaban el verdadero Tercer Secreto de Fátima: "Satanás se infiltrará en el seno de la Iglesia; llegará hasta los Más Altos Reinos de la Jerarquía en el Vaticano; y hasta la Silla de Pedro"; que confirmó años más tarde el Papa Paulo VI http://concilioecumenicovaticanoii.blogspot.mx

–¿Queréis también vosotros ofreceros como víctimas al Señor, sobre el altar de mi Corazón Inmaculado, por la salvación de todos mis pobres hijos pecadores?
Si acogéis esta mi invitación, deberéis hacer cuanto ahora os pido.

Orad cada vez más, especialmente con el Santo Rosario.
Practicad con frecuencia horas de adoración y reparación Eucarística.

Acoged con amor todos los sufrimientos que el Señor os mande.

Difundid sin miedo los mensajes que Yo os doy, como Celestial profetisa de estos vuestros últimos tiempos.

¡Si supierais el castigo que os espera, si seguís cerrando las puertas de vuestros corazones a la voz angustiada de vuestra Madre Celeste!

Ya que el Corazón Divino de mi Hijo Jesús ha confiado a mi Corazón Inmaculado la última y extrema tentativa de conduciros a todos a la salvación.”

DONGO (COMO), 13 DE OCTUBRE DE 1989.
Aniversario de la última aparición de Fátima

El Ángel del primer flagelo (Ap. 16, 2 ss.)
“Recordad hoy, mi última aparición ocurrida en Fátima el 13 de octubre de 1917, confirmada por el milagro del sol.

Mirad cada vez más a la Mujer vestida del Sol, que tiene la misión de preparar a la Iglesia y a la humanidad para la venida del Gran día del Señor.

La Mujer vestida del Sol, Virgen de Guadalupe o del Apocalipsis, venciendo sobre Leviatán, el Dragón de 7 cabezas. (Ap. 12, 1ss)

Los tiempos de la batalla decisiva han llegado.
Ha descendido sobre el mundo la hora de la gran tribulación, porque los Ángeles del Señor son enviados, con sus flagelos, para castigar la tierra. (Ap. 15 y 16)

Cuántas veces os he invitado a andar por el camino de la mortificación de los sentidos, del dominio de las pasiones, de la modestia, del buen ejemplo, de la pureza y de la santidad.

Pero la humanidad no ha acogido mi invitación y ha seguido desobedeciendo el sexto mandamiento de la Ley del Señor que prescribe no cometer actos impuros.

Al contrario, se ha querido exaltar tales transgresiones y proponerlas como la conquista de un valor humano y un modo nuevo de ejercitar la propia libertad personal.

De ese modo hoy se ha llegado a legitimar como buenos todos los pecados de impureza.

Se ha comenzado por corromper la conciencia de los niños y de los jóvenes, llevándolos a la convicción de que los actos impuros cometidos solos ya no son pecado; que las relaciones prematrimoniales en el noviazgo son lícitas y buenas; que las familias pueden comportarse libremente y recurrir también a los medios para impedir los nacimientos.

Se ha llegado hasta la justificación y la exaltación de los actos impuros contra natura, incluso a proponer leyes que equiparan a la familia la convivencia de homosexuales.

Nunca como hoy, la inmoralidad, la impureza, y la obscenidad son continuamente propagadas a través de la prensa y de todos los medios de comunicación social.

Sobre todo la televisión se ha convertido en el perverso instrumento de un diario bombardeo de imágenes obscenas, dirigidas a corromper la pureza de la mente y del corazón de todos.

Los locales de diversión, en particular el cine y las discotecas, se han vuelto lugares de pública profanación de la propia dignidad humana y cristiana.

Es el tiempo en el que el Señor nuestro Dios es continua y públicamente ofendido con los pecados de la carne.

Ya la Sagrada Escritura os ha advertido que quien peca por medio de la carne, en la misma carne encuentra su justo castigo.

Y así, ha llegado el tiempo en el que el Ángel del primer flagelo pasa por el mundo, para que sea castigado según el querer de Dios. (Ap. 16, 2)

–El Ángel del primer flagelo inflige en la carne de aquellos que se han dejado signar con la marca del monstruo en la frente y en la mano y han adorado su imagen, una llaga dolorosa y maligna, que hace gritar de desesperación a aquellos que han sido afectados por ella. (Ap. 16, 2)

Esta llaga representa los dolores físicos que hieren el cuerpo a causa de enfermedades graves e incurables.

La llaga dolorosa y maligna es un flagelo para toda la humanidad, hoy tan pervertida, que ha construido una civilización atea, materialista y hace de la búsqueda del placer el fin supremo del vivir humano.

Algunos de mis pobres hijos han sido heridos por la misma, a causa de sus pecados impuros y sus desórdenes morales y llevan sobre sí mismos el peso del mal que han cometido.

Otros, en cambio, son heridos aún siendo buenos e inocentes: entonces su sufrimiento sirve para la salvación de muchos malos, debido a la solidaridad que os une a todos.

El primer flagelo son los tumores malignos y toda clase de cáncer, contra el cual la ciencia nada puede hacer a pesar de su progreso en todos los sectores; enfermedades que se propagan cada vez más y hieren el cuerpo humano devastándolo con llagas dolorosísimas y malignas.

Hijos predilectos, pensad en la difusión de estas enfermedades incurables en todas partes del mundo y en los millones de muertos que ellas provocan.

El primer flagelo es la nueva enfermedad del S.I.D.A., que hiere sobre todo a mis pobres hijos víctimas de la droga, de los vicios y de los pecados impuros contra natura.

En estos tiempos en los que la humanidad es golpeada por este primer flagelo, vuestra Madre Celeste quiere ser para todos ayuda, sostén, consuelo y esperanza.

Por eso os invito a andar por el camino del ayuno, de la mortificación y de la penitencia.

–A los niños les pido que crezcan en la virtud de la pureza y en este difícil camino sean ayudados por los padres y los educadores.

–A los jóvenes les pido que se formen en el dominio de las pasiones con la oración y la vida de unión Conmigo, y que renuncien a ir a los cines y a las discotecas donde está el grave y continuo peligro de ofender esta virtud tan grata a mi Corazón Inmaculado.
–A los novios les pido que se abstengan de toda relación antes del matrimonio.
–A las familias cristianas les pido que se formen en el ejercicio de la castidad conyugal y no usen nunca medios artificiales para impedir la vida, según la enseñanza de Cristo, que la Iglesia también hoy propone con iluminada sabiduría.
¡Cuánto deseo de los Sacerdotes la escrupulosa observancia del celibato y de los Religiosos la práctica fiel y austera de su voto de castidad!

A mis pobres hijos atacados por el primer flagelo de la llaga dolorosa y maligna, Yo me presento como Madre Misericordiosa que alivia y consuela, que lleva a la esperanza y a la paz.

A ellos les pido que ofrezcan sus sufrimientos en espíritu de reparación, de purificación y de santificación.

Sobre todo para ellos mi Corazón Inmaculado se vuelve el refugio más acogedor y el camino seguro que los lleva al Dios de la salvación y de la alegría.

En este mi celestial jardín todos serán consolados y estimulados, mientras Yo misma me preocupo amorosamente de dar alivio en el sufrimiento y, si está en la Voluntad del Señor, ofrecer el don de la curación.

Por lo tanto, en estos tiempos en que la humanidad es atacada por el primer flagelo, os invito a todos a dirigir vuestra mirada a Mí, vuestra Madre Celeste, para ser confortados y ayudados.”

DONGO (COMO), 1 DE NOVIEMBRE DE 1989.
Fiesta de Todos los Santos
La nueva Jerusalén (Ap. 21, 9)

“Hoy es la fiesta de Todos los Santos y mañana recordáis a los que se han salvado pero que aún se encuentran inmersos en los sufrimientos purificadores del Purgatorio.

En estos tiempos de la gran tribulación debéis vivir fuertemente la Comunión de los Santos.

Soy la Reina de todos los Santos.

Soy la Capitana de un único ejército.
–Los Ángeles del Señor han recibido de Mí el mandato de responder con fuerza y con energía a todas las insidias que el Dragón, la bestia negra, la bestia semejante a un cordero y los espíritus malignos, os tienden todos los días.

Qué grande es hoy su poder celestial, porque son enviados por Mí para contrarrestar la táctica de mi Adversario, que es la de alejar a muchos pobres hijos míos de la adoración debida a nuestro Dios, mediante la difusión cada vez mayor del culto satánico y de las misas negras.

A esta perversa y blasfema acción de los demonios, los Ángeles responden con su perenne, profundo e incesante acto de adoración y de glorificación al Señor.

–A los peligros que en estos tiempos os tienden los malos, tratando de esparcir en el camino por el que debéis andar obstáculos, dificultades y astutas oposiciones, los Santos del Paraíso responden con su poderosa asistencia e intercesión.
Las tramas ocultas y oscuras, que la Masonería urde contra vosotros, para haceros caer en sus redes, son descubiertas y destruidas por los Santos, quienes hacen descender desde el Paraíso una fuerte Luz que os envuelve, para perfumar de fe, de esperanza, de amor, de pureza y de santidad toda vuestra existencia.

La comunión de vida con los Santos del Paraíso es el remedio que Yo os doy contra los peligros engañosos y muy astutos que la bestia negra de la Masonería hoy os tiende.
–Contra las dificultades, las burlas, las marginaciones que la bestia semejante a un cordero utiliza contra vosotros, mis hijos predilectos, recurrid a una perenne comunión de oración con las almas santas del Purgatorio.

Esta comunión de oración con las almas purgantes da a ellas la luz y el alivio de abreviar el tiempo de su purificación y os concede a vosotros la seguridad y el valor para realizar en vuestra vida mi designio, que es el de ayudaros a cumplir en todo momento la Divina Voluntad del Señor.

Hoy os contemplo con alegría, reunidos juntos en el celestial jardín de mi Corazón Inmaculado, viviendo esta estupenda realidad de la Comunión de los Santos, que os une, os ayuda, os compromete a todos a combatir por el pleno triunfo de Cristo, con el advenimiento en el mundo de su glorioso reino de amor, de santidad, de justicia y de paz.

De ese modo vosotros ya estáis contribuyendo a edificar la Nueva Jerusalén (Ap. 21, 9), la Ciudad Santa, que debe descender del Cielo como una esposa adornada para su esposo y formáis la morada de Dios entre los hombres, para que todos lleguen a formar parte de su pueblo, donde cada lágrima será enjugada de sus ojos y allí no habrá más muerte, ni luto, ni lamentos, ni afanes, porque las cosas de antes habrán pasado.”

RUBBIO (VICENZA), 8 DE DICIEMBRE DE 1989. 
Fiesta de la Inmaculada Concepción
Una corona de doce estrellas (Ap.12, 1ss)

“Hijos predilectos, contemplad hoy el candor inmaculado de vuestra Madre Celeste.
Soy la Inmaculada Concepción.
Soy la única criatura exenta de toda mancha de pecado incluso del original.

Soy toda hermosa: Tota Pulchra.
Dejaos envolver en mi manto de belleza, para que también vosotros seáis iluminados con mi candor de Cielo, con mi Luz Inmaculada.

Soy toda hermosa por ser llamada a ser la Madre del Hijo de Dios y a formar el virginal vástago del que debe surgir la Flor Divina.

Por eso mi designio se inserta en el misterio mismo de vuestra salvación.

Al principio soy anunciada como la enemiga de Satanás, la que obtendrá sobre él la completa victoria.

“Pondré enemistades entre ti y la Mujer, entre tu descendencia y la suya; Ella te aplastará la cabeza, mientras tú tratarás de morder su talón”. (Gén. 3, 15)

Al final soy vista como la Mujer vestida del Sol (Ap. 12,1ss), que tiene la misión de combatir contra el Dragón Rojo y su poderoso ejército, para vencerlo, ligarlo y arrojarlo a su reino de muerte, para que en el mundo pueda reinar solamente Cristo.

Heme aquí entonces presentada por la Sagrada Escritura con el fulgor de mi maternal realeza: “y apareció en el Cielo otra señal: una Mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza”. (Ap.12, 1ss)

En torno a mi cabeza hay, pues, una corona de doce estrellas.

La corona es el signo de la realeza.
La misma está compuesta por doce estrellas, porque se convierte en el símbolo de mi materna y real presencia en el corazón mismo del pueblo de Dios.

Las doce estrellas indican las doce tribus de Israel, que componen el pueblo elegido, escogido y llamado por el Señor para preparar la venida al mundo del Hijo de Dios y del Redentor.

Puesto que Yo soy llamada a ser la Madre del Mesías, mi designio es el de ser el cumplimiento de las promesas, el brote virginal, el honor y la gloria de todo el pueblo de Israel.
En efecto, la Iglesia me exalta con estas palabras: “Tú eres la gloria de Jerusalén; Tú eres la alegría de Israel; Tú eres el honor de nuestro pueblo”.

Por eso las tribus de Israel forman doce piedras preciosas de la diadema que circunda mi cabeza, para indicar la función de mi materna realeza.

Las doce estrellas significan también los doce Apóstoles que son el fundamento sobre el cual Cristo ha fundado su Iglesia.
Me he encontrado a menudo con ellos, para estimularlos a seguir y a creer en Jesús durante los tres años de su pública misión.

En su lugar, Yo estuve bajo la Cruz, junto con Juan, en el momento de la crucifixión, de la agonía y de la muerte de mi Hijo Jesús.

Con ellos he participado de la alegría de su resurrección; junto a ellos, recogidos en oración, he asistido al momento glorioso de Pentecostés.

Durante mi existencia terrena he permanecido junto a ellos con mi oración y mi presencia maternal para ayudarlos, formarlos, alentarlos e impulsarlos a beber el cáliz que había sido preparado para ellos por el Padre Celestial.
Soy así Madre y Reina de los Apóstoles que, en torno a mi cabeza, forman doce estrellas luminosas de mi materna realeza.

Soy Madre y Reina de toda la Iglesia.
Las doce estrellas significan además una nueva realidad.
El Apocalipsis, en efecto, me ve como un gran signo en el cielo: La Mujer vestida del Sol, que combate al Dragón y a su poderoso ejército del mal.

Entonces, las estrellas en torno a mi cabeza indican a aquellos que se consagran a mi Corazón Inmaculado, forman parte de mi ejército victorioso, se dejan guiar por Mí para combatir esta batalla y para obtener al final nuestra mayor victoria.

Así, todos mis predilectos y los hijos consagrados a mi Corazón Inmaculado, llamados a ser hoy los apóstoles de los últimos tiempos, son las estrellas más luminosas de mi real corona.

Las doce estrellas, que forman la luminosa corona de mi materna realeza, están constituidas por las doce tribus de Israel, por los Apóstoles y por los Apóstoles de estos vuestros últimos tiempos.

Entonces, en la fiesta de mi Inmaculada Concepción, os llamo a todos vosotros a formar parte preciosa de mi corona y volveros las estrellas brillantes que difunden, por todas las partes del mundo, la luz, la gracia, la santidad, la belleza y la gloria de vuestra Madre Celeste.” 

DONGO (COMO), 24 DE DICIEMBRE DE 1989. 
Noche Buena
El tiempo se ha cumplido

“Hijos predilectos, vivid Conmigo en acto de oración incesante y de profundo recogimiento, estas horas de la Noche Santa.
El tiempo se ha cumplido.

Desde cientos de años se ha venido esperando este acontecimiento: voces de profetas y de enviados de Dios habían tenido encendida la antorcha de la esperanza y de la espera.

El curso del tiempo y de la historia confluían ambos hacia este extraordinario momento.
En esta Noche Santa todo tiene su cumplimiento.

Yo, Virgen y Madre, doy a luz a mi Hijo Divino: mi castísimo esposo José está junto a Mí y lleva en su persona la presencia de todos los pobres de Israel; la Gruta rústica se vuelve regia por el Hijo de David, llamado a sentarse sobre su trono real; los pastores acuden para ofrecer el homenaje de los sencillos y de los pobres de espíritu; el coro de los ángeles canta y trae la luz inocente de los niños, de los pequeños, de los puros de corazón.

Con qué inefable amor y delicada ternura, Yo deposito sobre el pobre pesebre a mi Hijo divino, el Primogénito del nuevo pueblo de Israel, el Unigénito Hijo del Padre, el Mesías prometido y esperado desde siglos.
En esta Noche Santa las profecías se realizan, todo tiene su perfecto cumplimiento.

El tiempo se ha cumplido. Vivid con amor, con confianza y con gran esperanza esta Navidad. Es la Navidad de 1989.
Es la Navidad de un año que ha sido muy importante.

Vividlo Conmigo, Madre que cada día os engendra aquella vida que mi Niño os ha dado con su venida entre vosotros.
Vividlo con mi esposo José, en acto de humilde y dócil colaboración al designio de vuestro Padre Celestial.

Vividlo con los pastores que acuden festivos, con la alegría de ser vosotros también testimonios del anuncio, que aún hoy sigue proclamando la paz y la salvación a todos los hombres.

Vividlo con los pequeños, los sencillos, los pobres, que hacen de trono real al dominio de mi Hijo Jesús.
Vividlo con los ángeles que cantan armonías divinas y ofrecen el amor a esta pobre tierra, que nunca estuvo tan amenazada y golpeada.
Vivid en espíritu de alegría profunda esta vuestra Navidad.
Puesto que el tiempo se ha cumplido.
Ya entráis en los acontecimientos que os preparan para su segunda Navidad.

Os aproximáis al momento del glorioso retorno de Cristo.
No os dejéis, pues, apoderar por el temor, ni por la tristeza, ni por una vana curiosidad, ni por inútiles afanes.

Vivid con la simplicidad de los pequeños, todos los momentos de este nuevo Adviento en mi Corazón Inmaculado y poned empeño en actuar con rapidez para abrir de par en par las puertas de los hombres y de los pueblos al Cristo que viene.
Y abrid el corazón a la esperanza para acoger con alegría el anuncio que hoy os doy: se está cumpliendo el tiempo de su glorioso retorno.”